Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Texto de Rosario del lunes y sábado: Misterios Gozosos, Desde la fe (Arquidiócesis Primada de México). consultado el 6 de octubre de 2026.
